BILBAO. Una hora después del atentado mortal de ETA en Madrid, Xabier Arzalluz aconsejaba mantener la serenidad porque «la cabeza hay que saber utilizarla en momentos difíciles. En el resto de ocasiones, sólo sirve para llevar la txapela».
En una entrevista concedida a DEIA, el presidente del EBB del PNV no ocultaba su decepción por el giro del panorama político tras este suceso. En este patio revuelto, Arzalluz reiteró que el PNV no variará la línea emprendida y ratificada en la Asamblea General, el pasado domingo: «La paz sólo llegará a través del diálogo. Eso no tiene contestación. Lo que está propiciando ETA es la victoria de Mayor Oreja», comentó en una entrevista interrumpida por varias llamadas de teléfono ante los frentes abiertos en una mañana vertiginosa.
DEIA: ¿Cuál es el escenario político que queda tras este atentado?
XABIER ARZALLUZ: El PNV hace una condena rotunda del mismo, de corazón, porque tenemos claro que estas acciones de ETA están fuera de lugar. Lo que hace es estropear y poner obstáculos la labor política de cara al país que estamos haciendo. Así de claro.
D.: ETA vuelve a las andadas...
X. A.: Es una fuerza anacrónica. Cualquier actuación de este tipo supone persistir en una camino que ya no sirve para nada, si es que alguna vez sirvió para algo.
D.: ¿La tregua ya es historia?
X. A.: El PNV lamenta que se haya desaprovechado tan seriamente un año y medio de tregua real. Esta situación jamás había existido antes. En el período socialista se pedían tres meses sin acciones de ETA para sentarse a una mesa... Ahora, ni un año y medio ha bastado para lograr este diálogo.
D.: ¿Cree que este atentado podría haberse evitado?
X. A.: Si hubiese habido una reacción conveniente, especialmente del Gobierno del PP, y también del PSOE hoy posiblemente no estaríamos ante este hecho tan desgraciado.
D.: Las primeras reacciones invitan, cuando no exigen, que el PNV suelte amarras respecto a EH. ¿Qué opina?
X. A.: Contábamos con ello. Los demás intentarán que el PNV deje o rechace a colaborar parlamentariamente con HB por entender que esta formación está en el mismo área de ETA. Nosotros vemos la intencionalidad política de ese gesto, que no es otra que eliminemos el apoyo de HB al Gobierno vasco para ponerse ellos en su lugar.
D.: ¿EH vuelve a estar bajo sospecha?
X. A.: Lo que creemos es que si EH, como tal, tiene concomitancias tan evidentes de que van de la mano de ETA, lo que deberían hacer esos partidos mayoritarios es poner a esta formación fuera de la ley. Por el contrario, y mientras esté dentro de la legalidad, cuenta con una representación popular que le permite jugar en el Parlamento vasco tal como dice enfáticamente el punto 8 del Pacto de Ajuria Enea que todos aprobamos.
D.: ¿Se intenta pasar factura al PNV por sus apuestas políticas?
X. A.: Sin duda. Es una línea que se está siguiendo en Madrid desde hace tiempo. Aznar llegó a decir no hace mucho que un nuevo atentado de ETA significaría la muerte política del PNV. De eso deducimos que no les resultaría muy ingrata la situación que derivaría de un atentado por los efectos políticos presumiblemente favorables a ellos.
D.: ¿Cómo queda el proceso de paz?
X. A.: En cuanto a una iniciativa global, no había cuajado nunca. Lo estábamos llevando a través de eso que se llama Lizarra. Un lugar de encuentro al que no se le ha tenido un mínimo respeto a pesar de representar a la mayoría política y sindical de este país. Eso seguirá así. Seguiremos buscando la paz en cada situación y promoviendo, como lo hace el lehendakari, una mesa en la que al fin nos sentemos todos, sin condiciones.
D.: Ahora se pide la vuelta a una Mesa de Ajuria Enea.
X. A.: Resulta curioso. Desde que accedió al cargo, Mayor Oreja se ha encargado personalmente de eliminar este foro. Ahora no puede pretender resucitar un pacto que ellos dinamitaron. El PP y el PSOE tenían que haber ofrecido alternativas que no fueran las exclusivamente policiales. En lugar de aportar, se han limitado a negar.
D.: ¿Cree que IU abandonará el Acuerdo de Lizarra?
X. A.: No lo sé. IU ha tenido un papel del que es consciente. No, no creo que, llegado el caso, rompan todas las amarras.
D.: ¿Tras el atentado se quiebra la unidad de acción de Lizarra?
X. A.: Desde luego seguiremos con el mismo espíritu de buscar la paz. A veces, lo que se puede hacer depende de las circunstancias. Es difícil decir, a priori, que esta aparente situación de vuelta atrás suponga una vuelta atrás en todo. Es pronto para extraer conclusiones definitivas.
D.: Usted apela a la palabra, pero ésta aparece bastante manoseada. ¿Qué queda?
X. A.: La paz se busca con el diálogo. No hay otra salida. En todas las partes en las que ha existido un conflicto siempre ha habido un debate.
D.: ¿Qué espera de EH?
X. A.: Un desmarque claro. No se puede estar en un campo de juego jugando y tener a alguien en la grada pegando tiros a los jugadores adversarios. En cambio, yo no estoy condicionado a que se use o no una palabra, sobre todo porque en veinte años hemos tenido que colaborar, porque así lo exigían las condiciones de gobernación, con gente que practicaba asesinatos de Estado, con fondos reservados. Me refiero no sólo al período socialista, sino también al anterior. Ayer [por el pasado jueves] conmemoramos en Alonsotegi el vigésimo aniversario del atentado mortal contra gente de nuestro partido y entonces no vi un ni un acto de condena ni una pesquisa seria para averiguar a los autores del bombazo.
D.: ¿Es el momento para que EH haga un gesto de valentía política?
X. A.: Ellos también sabían que esto podía ocurrir... Sí, espero que sepan desmarcarse para continuar con su apuesta democrática.
![]() |